Fui con mi pareja a celebrar nuestro primer aniversario al restaurante La Cantara, nos parecio un sitio agradable y la decoracion del local era muy bonita.
Elegimos el menu de Nº 2, el cual traia para picar entremeses, pimientos rellenos, revuelto especial de la casa y 12 langostinos plancha. Y un segundo plato a elegir, optando nosotros por el chuleton. El pan, bebida postre y cafe estaban incluidos, y su precio de 30 euros por persona. Tenia muy buena pinta y un precio bastante ajustado.
Pedimos una botella de vino y una de agua (la cual aun estamos esperando).
Nos sirvieron el surtido de ibericos compuesto por 2 lonchas de jamon, 4 de lomo, 4 de chorizo, 4 de salchichon y 2 cuñas de queso (esto junto con los langostinos plancha fueron lo unico aceptable de la noche). Despues nos trajeron el revuelto de la casa, que era una masa verde (a la que no se la veia el huevo por ningun lado) dentro de un vol-au-vant y con un langostino encima. El camarero me lo “tiro” en el plato, encima de la rodaja de chorizo que estaba cortando para comerme. Luego nos sirvieron los langostinos plancha (lo mejor que comi en toda la noche). Acto seguido nos trajeron el chuleton, el cual no nos habian preguntado si nos gustaba poco, muy hecho o al punto. Y descubri que no nos lo habian preguntado, porque estaba hecho cada cacho de una manera, el lado del hueso de unos 2-2,5 cm totalmente crudo por dentro y luego se iba estrechando el corte del chuleton, hasta llegar a menos de 0,5 cm en el lado opuesto al hueso, donde la carne estaba totalmente pasada. Ademas el chuleton estaba frio, al igual que las patatas fritas que traia de guarnicion, las cuales por lo frias y arrugadas que estaban debian de llevar hechas al menos unos 40 minutos. Despues de llevar unos 5 minutos con el chuleton en la mesa el portaplatos (no se le puede considerar camarero) nos dice que ha habido un lapsus y que se habian olvidado de traernos los pimientos rellenos de bacalao (solo un lapsus, aun no nos han traido la botella de agua; pero bueno un despiste lo puede tener cualquiera, debio de ser debido a tener que atender a la vez a las 4 mesas que habia ocupadas en el comedor) y nos dice que nos traera los pimientos despues del chuleton, (un entrante de pescado despues del plato principal de carne, eso debe ser a lo que llaman cocina creativa o de fusion). Despues de un rato peleandonos con el chuleton para intentar aprovechar algo (dejamos mas de la mitad porque era incomible), el camarero nos pregunta si nos puede retirar los platos, a lo que asentimos y nos dice que si nos trae los pimientos, a lo que yo pregunto a mi pareja si a ella le apetecen, ya que a mi no mucho, y el camarero dice que si, que nos les traia y asi por lo menos les probabamos (debia ser que le daba pena tener que tirarlos, y no poder cobrarlos despues). Cuando nos trajo los pimientos, se dio cuenta que no teniamos platos, ya que nos habia retirado los del chuleton, y ni corto ni perezoso, se dio la vuelta y cogio los de la mesa contigua que habia montada. Ya aprovecho el viaje y nos pregunto que queriamos de postre (se acercaba la hora de cerrar y debia tener prisa).
Que decir de los pimientos, la salsa estaba reseca por encima, y los bordes del plato donde habia llegado la salsa estaban quemados y el relleno de bacalao reseco y gomoso, todo ello debido, a que los pimientos debian llevar en el horno desde el momento en que nos les debian haber servido, para mantenerles calientes.
Debido a todo esto mi nivel de cabreo estaba por las nubes por lo que decidi salir a la calle a fumar un cigarro, en la puerta del local habia 2 mesas con ceniceros, distantes unos 4 metros, me acerque a una y observe que en la otra estaba el camarero que nos estaba atendiendo, el cual alli en la calle y desde la otra mesa me pregunto “¿como tomas el cafe hijo?” , ¿? bonita forma de tratar a un cliente, (ya se sabe, lo de este camarero era economizar en paseos y tiempo, porque debia tener mucha prisa por salir).
Cuando volvi al interior del local, ya teniamos los postres sobre la mesa, y acto seguido, nos trajo los cafes (para que se fueran enfriando supongo, porque los tomamos helados).
Y asi se convirtio en algo para olvidar, lo que debia ser una cena para recordar.